Aprobaron marco jurídico para cooperativas
Antonio Pippo
Ya prácticamente al final de una extensa y agitada sesión, el plenario de la Cámara de Representantes aprobó por unanimidad- el proyecto de ley que establece un marco jurídico para la creación y desarrollo de las cooperativas sociales, nuevo esfuerzo por la inclusión social que ha planteado el Ministerio de Desarrollo Social.
Entre otros asuntos, la Cámara definió ayer la fecha de interpelación de la ministra de Defensa Azucena Berrutti: será el 26 de abril, a las 10 de la mañana.
Entre otros asuntos, la Cámara definió ayer la fecha de interpelación de la ministra de Defensa Azucena Berrutti: será el 26 de abril, a las 10 de la mañana.
Apenas iniciada, Pablo Abdala, del Herrerismo, protestó enérgicamente, aunque con la caballerosidad renacentista que le es propia, porque a las sesiones ordinarias de la Cepal en Montevideo en marzo pasado ningún legislador fue invitado. Para el señor diputado Abdala esto es inaceptable -lo dijo con un tono casi de angustia- ya que allí se abogó por un nuevo pacto social, cosa inabordable sin participación parlamentaria. ¿Qué ha creído la Cepal -preguntó Abdala-, acaso que el Parlamento uruguayo está desmonetizado? Luego de defender con ardor la función del Poder Legislativo, y su relación con la sociedad civil, se creyó en la obligación de reiterar que lo suyo no había sido un exceso de sensibilidad (por Dios, Pablo, nadie lo iba a confundir con Migré) sino un reclamo justo y necesario.
A continuación, Lilián Kechichián, hermosa, luciendo un trajecito ocre que la favorecía, recordó el genocidio armenio y abogó por ayuda para la labor que cumple la Unión Armenia de Beneficencia. Lamentablemente, durante su alocución predominó el murmullo de algunos legisladores distraídos que se convirtió, con la complicidad tal vez inconsciente del presidente de la Mesa (quien ha olvidado sus emulacióones de Clint Eastwood), en una falta de consideración para tan respetable señora diputada. Menos mal que hubo unos aplausos de algunos integrantes de la comunidad armenia que habían ocupado, silenciosamente, parte de las barras.
A continuación, siguieron otros temas, cuando ya había hecho irrupción la señora diputada Adriana Peña con un conjunto rosado de chaquetita, buzo y pantalón que hizo el efecto de un resplandor inesperado.
Aníbal Pereira, del Espacio 609, habló de la desaparición de escuelas rurales y aludió a proyectos para recuperar algunas, pero confesó que la respuesta obtenida hasta ahora lo impulsa al desaliento.
Federico Cassaretto, de Correntada Wilsonista, de traje fino pero insistiendo con una corbata amarilla que rompe los ojos (¿será cábala?), habló de la necesidad de instalar un juzgado en San Carlos. Dijo que obtenido un local por gestión de las fuerzas vivas, no ha podido ser utilizado porque su propietario, el BPS, quiere cobrar alquiler. Al señor diputado Cassaretto la corbata se le puso roja cuando recordó sus conversaciones con Ernesto Murro, a quien le deben haber ardido las orejitas.
Homero Viera, del Espacio 609, reclamó un tratamiento diferencial para los camiones que trasladan forraje y Fernando Longo, de la Liga Federal Frenteamplista, abogó por apoyo para las Sociedades de Fomento Rural.
En ese momento, final de la media hora previa, y en medio de creciente ruido en sala, comprobé la elegancia de algunos señores diputados: la sobriedad casi británica de Gonzalo Mujica y Carlos Varela; la fineza del estilo al borde de lo monárquico de José Luis Blasina; y el porte -aunque con pelo canoso- tipo Enrique Campos al final de su carrera del doctor Luis José Gallo. Rosadilla, por su parte, al menos hoy, pudo haberse llevado el premio latón.
Lucha contra el tabaquismo
Iván Posadas, del Partido Independiente, introdujo el tema de las normas aprobadas para la lucha contra el tabaquismo y exigió un amplio debate, ya que, si bien el objetivo final es compartible, los procedimientos seguidos por el Poder Ejecutivo, a su juicio -y lo dijo mirando por encima de los lentes calzados en la nariz- son inconstitucionales.
La palabra de este señor diputado levantó ya no un murmullo sino un griterío que se fue apagando por voluntad de los propios exaltados, ya que la mesa seguía sin apelar al timbrazo intimidatorio. Fue entonces que miré fijo al presidente Cardozo, que también hablaba y parecía indiferente a la retórica en la sala (¿será fumador extremista?) y, de pronto, surgió el estridente sonido. Pura casualidad, los Reyes Magos son los padres.
Luis Lacalle Pou, del Herrerismo, apoyó la preocupación de Posadas y reivindicó la misión del Parlamento para dar apoyatura legal al decreto vigente que también, con gestos más ampulosos que su antecesor, consideró inconstitucional. Pero como metió en la argumentación a la reforma constitucional sobre el agua, al problema de drogas como la marihuana y hasta a la clausura de la navegabilidad del río San Juan por parte del presidente Vázquez, consiguió dos cosas inesperadas: un silencio total en sala (yo diría amenazante) y la calentura de varios legisladores oficialistas.
Tal es así que la señora Kechichián perdió parte de su apostura del enojo que se agarró, se paró, pidió la palabra, no se la dieron y, casi rabiosa, se fue a hablar con otros compañeros de bancada.
Pero estaba el señor diputado Jorge Orrico -enérgico como pocas veces, medidamente irónico y con algo de aquel Roger Moore que ya no daba la plana para hacer de James Bond- quien defendió la constitucionalidad del decreto de marras con argumentos jurídicos contundentes: la Suprema Corte de Justicia lo trató y concluyó que sólo quedaba aplicarlo; Orrico puso un ejemplo: pidió imaginar una película pornográfica y una prohibición de verla para menores de 18 años; si uno entra, preguntó, ¿quién va a sostener que el dueño del cine no será multado? Y todo porque Lacalle Pou había sugerido, ¿picardía genética?, que para cualquiera que infringiera el decreto no habría juez que lo sancionara (ojo, no se regaló: recordó que al propietario de Aranjuez lo procesaron por incitación a no pagar impuestos y no por fumar dentro de su local). Al final de su alocución, Orrico aclaró, con unos ademanes despectivos, que no iba a detenerse a hablar de la marihuana (menos mal, pensé).
Perdiendo el rumbo
Siguió una seguidilla de exposiciones, en realidad más respuestas a alusiones y contrarrespuestas a recontralusiones que otra cosa, que me confundió. A este estado, debo ser sincero, contribuyó que advertí recién entonces la presencia en sala de la señora diputada Rosa Quintana, suplente de Roberto Conde del Partido Socialista, impecable con una chaqueta color aceituna suave y un pelo negro y lacio que parecía peinado por el mejor Giordano, el de antes de la esquizofrenia. Ingresó, obviamente, en la galería creciente de parlamentarias cuya contemplación estimula el ánimo.
Al menos pude establecer con relativa precisión el orden de la lista de oradores: Orrico, Cassaretto, otra vez Orrico, Posadas, de nuevo Orrico, Lacalle Pou, Miguel Asqueta de Alianza Nacional (durante su exposición se produjo un imperdible diálogo, de espaldas al opinante, entre Washington Abdala, Alvaro Alonso y Pablo Abdala), Alvaro Vega del Espacio 609, Nora Castro del mismo sector, Lilián Kechichián, Lacalle Pou por enésima vez, Luis Gallo de Asamblea Uruguay y Adriana Peña de Correntada Wilsonista.
No debo omitirle al lector algunos aportes
Orrico, contestando a Posadas y mucho más indignado que antes, afirmó, con el dedo índice en ristre, que si alguien iba a un examen de Derecho y sugería que la Suprema Corte había prejuzgado al hacer lo que hizo frente al decreto contra el tabaco, perdía por muerte (supongo que en sentido metafórico). El señor diputado Alvaro Vega dijo, más o menos: "En el Parlamento no hay intereses reales en este tema, como en otros, en llegar a algo concreto". (¡Alá los perdone!).
La señora diputada Nora Castro confesó que era fumadora, metió a los medios de comunicación en el lío (¿como instigadores del hábito?) y se quejó de que la adicción por el alcohol no reciba la misma censura. Incluyó a la Cámara y sentenció: "Me hago cargo de lo que digo" (¿qué habrá visto dentro de los pocillos de café?).
Finalmente, la señora diputada Adriana Peña admitió, sin ruborizarse, que nunca había fumado en su vida (¿y qué falta le ha hecho, m’hijita?).
Las cooperativas sociales
Ya al cierre de la sesión, ocurrió lo más relevante. El señor diputado Eduardo Brenta, de la Vertiente Artiguista, a nombre de legisladores de todos los partidos, presentó el proyecto que establece un marco jurídico específico para las cooperativas sociales propuestas por el Ministerio de Desarrollo Social.
Ese marco jurídico permitirá estabilidad y posibilidades de desarrollo a estas cooperativas, que son vistas como una continuación de los programa de trabajo para favorecer la inclusión social.
Otros legisladores ratificaron su apoyo, algunos precisaron que mantenían alguna diferencia sobre ciertos artículos, pero, al final, el proyecto fue votado por unanimidad a las 19.55 por 64 votos en 64, en general y en particular y sin lectura previa.
La interpelación
También quedó confirmado que el llamado a sala de la ministra de Defensa, Azucena Berrutti, propuesto por legisladores de la oposición encabezados por Daniel García Pintos, se hará realidad el miércoles 26 de abril desde la hora 10. *
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