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Organizado por FUCAC, IDC y DGRV de Alemania
Seminario sobre Supervisión de Cooperativas reunió más de 100 dirigentes
Con la Ley General de Cooperativas aprobada en 2008, el contralor de las cooperativas tendrá cambios importantes, con la Auditoría Interna de la Nación como protagonista. En el seminario se contó con técnicos de Paraguay, Chile y Bolivia refiriéndose a la regulación de cooperativas en sus países, y técnicos nacionales analizando los cambios que plantea la nueva ley. En la inauguración del evento, la Vicepresidenta de FUCAC, Sra. Dorothy D’Auria, realizó las siguientes reflexiones:
"Es muy grato para nosotros organizar junto con la DGRV un tercer encuentro con el propósito de analizar el tema de la supervisión y el control en las cooperativas. El primero fue realizado en el año 2004, y se estudiaron las tendencias de contralor de las cooperativas, junto con la Auditoría Interna de la Nación y el Banco Central. El año pasado se realizó un nuevo encuentro, más abierto a informarnos sobre la realidad de supervisión en otros países de América Latina, y también a advertirnos sobre la importancia del propio control interno en nuestras instituciones. En ese encuentro veíamos por ejemplo, las grandes diferencias que tiene el modelo de supervisión en Paraguay, en cuyo diseño participó el movimiento cooperativo, con respecto al modelo en Argentina, con un sector de cooperativas de crédito que en alta proporción ha desaparecido.
Por ser el tercer encuentro en la misma área temática, es importante explicar por qué insistimos en este tema, y tratamos de darle tanta relevancia al mismo. Hemos podido ver en muchas experiencias, que la supervisión incide en gran medida en la posibilidad de desarrollo de las cooperativas. Se ha visto esto en toda América; cuando un Estado impone obstáculos para su funcionamiento, obliga a condiciones imposibles o hace que el sector cooperativo cargue con un control de costos desproporcionados, inevitablemente el movimiento que representamos se deteriora. Esta historia ya la vimos en Uruguay. En los años ’70, todas las cooperativas podían administrar recursos de sus socios, y aunque no hubo ninguna dificultad ni escándalo, el Banco Central obligó a decenas de fusiones aunque no hubiera necesidad alguna. Algunos de ustedes recordarán de ese entonces, fusiones de cooperativas de Canelones y Florida, fusiones de 7 cooperativas que formaron Coopace, la fusión de Cintepa con otras cooperativas en Colonia, entre muchos otros ejemplos, que sólo sirvieron para apurar procesos de crecimiento que no eran deseados por los cooperativistas. Muchas cooperativas que se creaban en esos años, no tenían la posibilidad de tramitar su personería jurídica hasta llegar a un nivel de patrimonio determinado. A principios de los años 80, nuevamente se cambiaron las reglas de juego, y esas fusiones pasaron a ser inútiles. Un cambio tras otro redujeron la posibilidad de que el sistema cooperativo pudiera gestionar el ahorro de sus asociados.
Recordando esto queremos plantear que el modelo de supervisión no es neutro, respecto a un desarrollo sano de las organizaciones cooperativas. Y también queremos plantear, que los perjudicados a la larga no son las cooperativas, sino la gente común, que necesita de las cooperativas para un mayor bienestar. En los momentos de crisis económicas, desaparecen bancos y financieras, pero hay un movimiento cooperativo que hace de soporte, y que da cobertura a personas humildes. Cuando se dificulta la operatoria de las cooperativas a través de condicionamientos que no son razonables, el costo lo termina pagando esa gente humilde.
Para todos los cooperativistas, la transparencia es una condición básica. Como dirigentes de las cooperativas, sabemos que nos debemos a los socios, en rendiciones de cuenta que sean claras y confiables, que sean preparadas y auditadas por profesionales. Sabemos además que debemos tener un funcionamiento genuinamente cooperativo, que la democracia interna debe ser verdadera, que la participación de los socios debe ser estimulada, y que las decisiones se deben orientar de acuerdo a la opinión de los miembros y no en función de otros intereses. Entonces, para nosotros un control y una supervisión por parte de un organismo especializado, siempre puede ser un aporte valioso. Pero también decimos que debe existir suficiente diálogo, y conocimiento de las especificidades del sector cooperativo, por parte de las autoridades estatales y los técnicos correspondientes, para evitar que el contralor y los criterios de interpretación de las normas, no sean un obstáculo.
Con la Ley general de cooperativas se ha dado un paso muy valioso para alcanzar un marco regulatorio integral y sano, y tomaremos a esta ley como nuevo elemento para reflexionar sobre el tema. Creemos que a partir de esa norma se puede concretar una supervisión abierta y positiva, a un sector tan importante socialmente como el cooperativismo de ahorro y crédito, que tiene mucho para aportar en el desarrollo de nuestro país."
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Diciembre de 2009
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Julio de 2009
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